
El pasaje desde el que se accede desde la Rambla da a una pequeña plaza octogonal, la única de Barcelona con estas caracteríticas. Desde allí se puede observar la belleza del palacete neoclásico catalogado como Patrimonio Artístico Nacional.
El interior del edificio ha conseguido mantener este misterio y encanto por el que quedó enamorado Enrique Alarcón mientras estaba en la ciudad rodando la película Tuset Street.
Sin duda este museo es insólito, no sólo porque es el único museo de estas características que tiene la ciudad, sino porque además guarda trozos de historia, por ejemplo la auténtica cámara acorazada del banco.
Quizás una de las partes más sorprendentes es la amplia escalinata de mármol de Carrara. Una vez arriba, comienza la visita por las más de doscientas figuras que forman parte de la colección. Encontramos de todo, desde políticos hasta personajes de ficción, escenas históricas y otras que forman parte del imaginario popular. Todo ello, sin embargo, está unido por un hilo argumental con mucha personalidad.
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