
La entrada general tiene un precio de 10 €, pero se puede visitar gratis el primer domingo de cada mes, el 23 de abril y el 18 de mayo.
Antoni Gaudí construyó el Palacio Güell por encargo de Eusebi Güell, que deseaba tener una nueva vivienda en Barcelona, en la calle Nou de la Rambla, 3-5, en el barrio del Raval.
De hecho, este palacio es el único edificio que Gaudí acabó por completo y que posteriormente no ha sufrido modificaciones esenciales.
Por esta razón es uno de los edificios más comunicativos de Gaudí, un edificio con una arquitectura de una compleja elocuencia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por su contribución e influencia en las técnicas y formas presentes en la construcción moderna del siglo XX y por su destacado carácter creativo.
Siendo la calle tan estrecha, resulta difícil observar la fachada en su totalidad, sin embargo, Gaudí diseñó una entrada monumental con unas magníficas puertas y rejas caladas de hierro forjado, ornamentadas con el escudo de Cataluña y un yelmo con un dragón alado, obra de Joan Oñós.

Para los caballos construyó un establo en el sótano, lo cual en aquella época era totalmente innovador; se accedía a ellos a través de una ingeniosa rampa de forma helicoidal ideada por Gaudí.
Todo el interior del palacio lo diseñó con una suntuosa decoración de estilo mudéjar, donde destacan los techos con artesonados de madera y hierro.
El recibidor, tiene una altura de tres plantas, y es el núcleo central del edificio, ya que está rodeado por las principales estancias del palacio. Desde aquí se accede a la escalera noble, que da acceso al resto de las estancias.
En la planta principal hay una serie de salones, donde se recibía a los invitados, así como el despacho del conde Güell y otras estancias, donde destaca la capilla, decorada con pinturas de los doce apóstoles de Aleix Clapés, y junto a la capilla un órgano, obra de Aquilino Amezcua.

En la tribuna de la fachada, Gaudí empleó un original sistema de arcos catenáricos y columnas con capiteles hiperboloidales, estilo no empleado ni anterior ni posteriormente a Gaudí.
En el tejado hay varias chimeneas, a las que lejos de tratarlas como elementos molestos, Gaudí les dio carácter decorativo. Con ello inició una forma de diseñar las chimeneas que iría desarrollando en sus siguientes obras, hasta llegar a soluciones espectaculares como en la Casa Milà.
En total son 20 chimeneas, de formas geométricas, recubiertas de cerámica de vivos colores. Destaca asimismo la alta aguja en forma de linterna que supone el remate exterior de la cúpula del salón central, hecha igualmente de cerámica y rematada con una veleta de hierro, que contiene la rosa de los vientos, un murciélago y una cruz griega.

En 1996, se abrió el edificio al público y durante muchos años ha atraído la curiosidad de visitantes de todo el mundo, admirados por la obra de Gaudí, ya que es una de las joyas arquitectónicas del modernismo catalán y su visita es obligada dentro del circuito gaudiniano de Barcelona.
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